Gacetilla de prensa N° 7 completa
sábado, 10 de septiembre de 2011
Concursos y premios en la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires 2011
Gacetilla de prensa N° 7 completa
sábado, 27 de agosto de 2011
Tres concursos y premios en la Bienal BA 11
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| Entrega de premios Bienal 09 |
domingo, 26 de junio de 2011
Revista ark, 2/2002 Bienal BA 2001
La Nación Arquitectura. Bienal BA 1998
Medallas y besos
El martes 26 de noviembre último se entregaron todos los premios de los concursos de la VII Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires (de los cuales informó este suplemento en su último número).
Los premios del concurso para levantar un hotel de categoría internacional frente al lago Espejo, en Villa La Angostura, en la zona del Parque Nacional Nahuel Huapi, provincia del Neuquén, fueron otorgados por un jurado internacional. Después de largas deliberaciones y no pocas polémicas, el jurado, integrado por los arquitectos alemanes Josef Kleihues y Wilhelm Kücker, Hans Hollein (Austria), Massimiliano Fuksas (Italia), César Pelli y Stanley Tigerman (EE. UU.), Augusto Pantarotto y Luis J. Grossman, Jorge Glusberg y los representantes del grupo hotelero promotor eligió los trabajos presentados por Matti-Ragaz-Hits Architects (Liebelfeld, Suiza), ganadores del primer premio; Edward Mills & Associates (Nueva York, EE. UU.), galardonados con el segundo premio, y Guido van Oyen, Christophe van Oyen Dominique Dufait (Bélgica), ganadores del tercero.
El primer premio resuelve con helvética prolijidad el edificio principal en una planta cuadrada de 40,50 metros de lado. Dos pisos se destinaron a habitaciones con un espacio abierto en el centro, y en la planta baja, de doble altura, se localizaron áreas de apoyo para los pasajeros.
La volumetría del segundo premio conforma una amplia curva, que tiene un perfil de media luna con la parte cóncava orientada hacia las vistas del lago.
Por fin, el tercer premio adopta la forma de un largo volumen perpendicular al borde del lago, del cual emergen dos brazos con habitaciones que miran hacia la orilla.
En todos los casos, la altura de los edificios es escasa (no exceden de tres o cuatro pisos) y se respetaron los árboles existentes en el terreno, que tiene 100 metros de frente, sobre la misma costa del lago Espejo, y 200 metros de fondo, con una suave pendiente ascendente.
Códigos arquitectónicosLa Bienal de Buenos Aires ha sido el ámbito propicio para demostrar una vez más que los arquitectos tienen códigos propios. Algunos hechos son prueba de ello.
Luego de las sucesivas ponencias del domingo (en las que se destacó la oposición entre el urbanismo moderno y la revalorización de la herencia), el lunes por la mañana estalló Wolf Prix, levantándose intempestivamente del panel que integraba ante la encendida defensa del tradicionalismo que esgrimió su colega Leon Krier (ver en este mismo suplemento, página 8).
El día de su conferencia el holandés integrante del famoso grupo Coop Himmelblau se despachó frente a los participantes: "Volé 14 horas para llegar, pasado mañana volaré otras 14 para regresar y ahora me dicen que tengo media hora para exponer. Me siento presionado y creo que esta modalidad de organización adolece de stress capitalista ". Entonces ya nadie dudaba del estilo polémico de Wolf Prix. "¿En quién nos inspiramos?, ¿quién es nuestro maestro?, Mick Jagger y los Rolling Stone, por supuesto", dijo inventando un diálogo imaginario.
"¿El entorno? No se trata de buscar una integración directa, sin elaboración. El entorno debe estar presente en una obra de arquitectura como el alma rescatada de un paisaje o de una topografía", aseguró Hermann Hertzberger Muchos de los extranjeros volvieron por sus propios medios a visitar la Casa Curutchet, la obra de Le Corbusier situada en La Plata, que habían recorrido el sábado en una visita guiada.
Mientras, en el hall del Coliseo, los futuros arquitectos agotaron los ejemplares del libro de Peter Pran tras su aplaudida exposición, la reacción opuesta se manifestó después de la conferencia de Zaha Hadid, polémica en sus gestos y frases, que fueron interpretadas por los jóvenes como despreciativas hacia Sudamérica.
Un prolongado aplauso coronó la charla de Clorindo Testa, juzgada por muchos como una de las mejores de la reunión, y lo mismo ocurrió el martes 26, cuando subió al escenario para recibir el Premio MNBA/Air France al Proyecto no Construido.
En tanto, los arquitectos latinoamericanos Jaime Lerner y Laureano Forero cosecharon elogios unánimes por su arquitectura orientada a resolver problemas de la población.
La Nación Arquitectura. Bienal BA 1998
Los arquitectos en su tinta
En el Museo Nacional de Bellas Artes, una mesa redonda integrada por los invitados de la Bienal compartió con el público conceptos sobre Le Corbusier, la sociedad de masas, la identidad regional y la crisis del fin de siglo
El año último, la experiencia de enfrentar a los arquitectos invitados con el público (mayoritariamente compuesto por estudiantes de arquitectura) fue tan convocante y enriquecedora que el director de la Bienal, Jorge Glusberg, no dudó en repetirla en este nuevo encuentro. De más está decir que, para los jóvenes, éste era, quizás, el momento más esperado de todo el encuentro internacional.
Por esa razón, Los maestros de la arquitectura dialogan con la joven generación , el 23 noviembre último, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), fue la mesa redonda en la que los arquitectos León Krier, Paul Andreu, Emili Donato, Wilhelm Kucker, Paul Chemetov, Rob Krier y Andreas Papadakis sorprendieron a una sala colmada de arquitectos y estudiantes de arquitectura de América del Sur con apreciaciones sobre Le Corbusier, y debatieron sobre el fenómeno de la sociedad de masas, la identidad regional, la crisis de fin de siglo y otros temas basados en aspectos filosóficos, una característica que distinguió a la VII Bienal.
León Krier comenzó diciendo que la verdadera arquitectura está en lo tradicional y Paul Chermetov lo siguió destacando la importancia de pensar los edificios en relación con los de su entorno, para permitir la continuidad de las ciudades.
El público pidió una opinión a la mesa sobre si el high-tech es un problema político o un acto de terrorismo cultural del colonialismo británico.
A lo cual, Paul Andreu respondió que usar esa tecnología no implicaba necesariamente adherir a esa ideología, y que desde la construcción de las pirámides hasta la actualidad, se trata de usar la mejor tecnología disponible. El problema, según él, estaría en tomarla como un objetivo o un espectáculo en sí mismo.
Para León Krier, hay que construir de acuerdo con la gente, teniendo en claro los objetivos, ya que el arquitecto es un artesano. Dijo: "Nos preguntamos lo mismo que hace mil años, pero el problema está en los que filosofan demasiado, en los medios de comunicación y en querer ser la estrella", porque "quienes son los buenos son los inteligentes, los que transmiten las experiencias; los otros, sólo inventan algo".
Esta contestación deparó una reacción insólita en uno de sus colegas. Wolf Prix, que había llegado apenas cinco minutos antes: cerró el plano de Buenos Aires que tenía en sus manos y se retiró con un gesto de disgusto, tal vez ofendido por las definiciones de Krier. Un comentario del público fue la despedida: ésta era la segunda bienal en la que Prix mostraba la misma obra.
Pero las preguntas continuaron: "De la arquitectura moderna se han usado muchos recursos naturales para la construcción, lo cual afecta al planeta. ¿Estarían dispuestos a renunciar a algunos de sus ideales o valores en función de hacer una arquitectura que no fuera agresiva con el planeta?
Rob Krier : -Si te comprendo bien, estás cuestionando lo que el diseñador hace por las personas, pero ustedes son los clientes, ustedes pagan por la arquitectura, ustedes deben decidir. Somos los esclavos de nuestros clientes.
Un no general irrumpió en la sala.
-¿Usted cree que Le Corbusier estaba haciendo lo que el mundo pedía o estaba proponiendo un nuevo mundo? ( aplausos generales. )
RK : Nosotros fuimos víctimas en nuestra juventud de la seducción por Le Corbusier. Cuando éramos estudiantes, leíamos y escuchábamos todo acerca de él que, como Picasso, fue una topadora que arrasó con todo en su camino; pero con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que estaba totalmente errado en captar todas las condiciones que la sociedad quería. El diseñó hermosas células habitacionales, pero su manera de amontonarlas a lo alto y a lo largo fue completamente equivocada.
Andreas Papadakis : -Estoy de acuerdo con lo que dice Rob Krier, y creo que Le Corbusier no se entendió a sí mismo en las propuestas que estaba haciendo, pero lo peor es que los seguidores que él tenía no estaban informados ni interiorizados de sus pensamientos; entonces se lo malinterpretó.
-¿Existe una crisis de originalidad en este fin de siglo?
Wilhelm Kucker: - Creo que le estamos dando demasiada importancia a este cambio de siglo, yo no voy a producir ningún cambio mágico por pasar de una cifra a otra en el calendario, tengo demasiados años. La originalidad es un concepto básico en arquitectura, y acuerdo con la búsqueda artística, original y no comercial de la arquitectura. Igualmente no deben sobrevaluar nuestras opiniones; lo digo por el título de la mesa redonda.
Y llegó finalmente el intemedio, que se caracterizó, otra vez, por un entretenimiento insólito: el arquitecto luxemburgués León Krier olvidó por un momento la filosofía y la arquitectura para sentarse al piano y acompañar, con desconcertante maestría, a su joven mujer, María Laura Bonal, que deleitó al público con varias canciones en italiano.
Una tarea modestaPara cerrar el debate, los arquitectos dieron sus conclusiones y aconsejaron a la joven generación tener en cuenta la tradición y las raíces de su país.
Para Emili Donato, "los arquitectos podemos hacer casi nada para mejorar el mundo. Nosotros tenemos una tarea bastante modesta y creo que esto depende de los gobiernos y las empresas internacionales.
"Ninguno de nosotros podemos ser un modelo para los estudiantes de arquitectura de América del Sur por el hecho de vivir en una sociedad completamente distinta. Creo que los Barraganes son aquellos que han trabajado desde las raíces propias de esa tierra, y que el Primer Mundo de donde venimos es maravillosamente decadente.
"Es cierto que los arquitectos pueden influir, pero haría falta que los señores influyentes, como Papadakis y muchos otros, hablen más de estas cosas y menos de las tendencias internacionales que fabrican magníficas obras de arte con materiales completamente ajenos a lo que podrían hacer los jóvenes arquitectos en países con situaciones completamente diferentes, como éste.
"Creo que el museo de Gehry es un veneno para los jóvenes arquitectos que empiezan a trabajar en países como la Argentina o Bolivia o incluso en la propia Europa. Por favor, no nos miren, no hagan caso de ninguna de las revistas del Primer Mundo y entonces quizá harán cosas modestas o sencillas, pero que con el tiempo adquirirán un valor genuino de ese mundo en el que viven."
Dijo Rob Krier, "La cultura de la construcción no es de un país en particular, es de una chatura internacional. Por favor, encuentren la forma de hacer arquitectura argentina. Encuentren alguna cosa que no sea brasileña, vienesa y, sobre todo, japonesa".
Para León Krier, en cambio, no importa "la tecnología que usen, el lenguaje será personal (la tecnología es unipersonal, así que al usarla se le da una expresión personal)".
Según Paul Andreu, "en todas las cosas que escucho y que se debaten no veo ninguna de las cosas con que yo voy a trabajar. Es algo terrible encerrarse en la propia cultura. Pero hay que abrirse para evaluar las ideas y actuar en consecuencia y no para adoptarlas. Yo no soy esclavo del cliente, pero sí del edificio que me ha tocado hacer".
"La experiencia es algo personal -dijo Wilhelm Kucker-, por eso vamos a repetir los mismos errores, y por eso el mundo es como es." "Traten de hacer arquitectura regional; uno nunca sabe si va a convertirse en un nuevo Legorreta", aconsejó con dulzura y firmeza el editor Andreas Papadakis, para dar así fin a la mesa redonda.
Otras opinionesEn el teatro Coliseo, en tanto, una recorrida por el hall y los pasillos de la sala de conferencias arrojó opiniones diversas entre los asistentes. A la satisfacción de la mayoría con la posibilidad de entrar en contacto con la persona y las obras de creadores admirados se unió la crítica de algunos que se preguntaban cuál era la verdadera misión de las conferencias en la Bienal.
"Obviamente, conocer la obra del arquitecto, pero limitarse a pasar diapositivas describiéndolas solamente, como pasó con algunos expositores, es poco serio", se quejó uno de los estudiantes en la noche del martes 26; y otro futuro arquitecto recordó, nostálgico, aquella Bienal donde había expuesto Miralles: "El explicó cuál era su proceso de diseño, su filosofía y su pensamiento, y yo entendí el porqué de su arquitectura".
Federico Prack
Agustín Mondelli
Con la colaboración de Magdalena Tarelli
La Nación Arquitectura. Bienal BA 1998
La ciudad, sede de la arquitectura mundial
Cumbre: hoy se inaugura la Pre-Bienal BA 97/98, que cuenta con destacados representantes del ámbito del diseño internacional y local.
Cuando a las 14 de hoy la secretaria de Cultura de la Nación, doctora Beatriz de Gutiérrez Walker, dé por inaugurada, en el teatro Coliseo, la Pre-Bienal BA 97/98 de Arquitectura, que se extenderá hasta el próximo martes 14, Buenos Aires será por una semana la capital de la arquitectura mundial.
Para certificar esta afirmación basta con echar una mirada a la lista de invitados que Jorge Glusberg, director del encuentro, enarbola con orgullo: Sara Topelson, presidenta de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA); Terence Riley, curador de Arquitectura del Museo de Arte de Nueva York; César y Rafael Pelli; sir Norman Foster; Mario Botta; Enric Miralles; Kenneth Frampton; Vittorio Gregotti; Josef Kleihues y Wolf Prix, entre otros. Todo un Gotha arquitectónico, que participará de conferencias y diálogos con profesionales y estudiantes de arquitectura.
El encuentro se desarrolla en otras dos sedes: el Centro Cultural Borges y el Museo Nacional de Bellas Artes, donde se exponen sendas muestras de arquitectura.
La Pre-Bienal incluyó también la organización de distintos concursos sobre temas de la ciudad y, principalmente, el del Concurso Internacional para el Museo Costantini (dedicado a pintura latinoamericana contemporánea, que ocupará el predio contiguo a la plaza República del Perú), cuyo jurado internacional, que se expide en estas horas, está conformado por muchos de los actuales participantes de la Pre-Bienal.
Cuando esta obra esté terminada, Buenos Aires contará con un ejemplo más de la arquitectura moderna de nivel internacional, junto con el edificio República, de César Pelli, y el de Telecom, en Puerto Madero, del estudio norteamericano KPF (Kohn-Pedersen-Fox).
Más presenciasPero esto no es todo. Diferentes nombres, igualmente ilustres, resuenan en otros ámbitos.
Contemporáneamente con la Pre-Bienal, se realiza, en el Hotel Kempinsky Libertador, de Córdoba y Maipú, hasta pasado mañana, el 34º Congreso Internacional de Arquitectura Paisajista.
La entidad organizadora, el Centro Argentino de Arquitectos Paisajistas (CAAP), había propuesto a Buenos Aires como sede de este importante acontecimiento hace 12 años, y la aceptación favorable por parte de la organización mundial significa poder entrar en contacto con algunos de los nombres más representativos del paisajismo actual.
Por su parte, el Instituto Goethe y el Centro de Estudios de Arquitectura Contemporánea de la Universidad Torcuato Di Tella han presentado una muestra-taller, con el arquitecto alemán Matthias Sauerbruch como invitado, sobre "La ciudad contemporánea. Berlín en Buenos Aires", que se puede ver hasta hoy, en la sede de la Universidad, Miñones 2177.
Allí se exponen los rápidos y cotidianos cambios que experimenta la capital alemana, convertida en la actualidad en una gigantesca muestra de la última arquitectura contemporánea mundial .
La Nación Arquitectura. Bienal BA 1998
Bienales, ayer, hoy y mañana
Por Jorge Glusberg
La sección Arquitectura de La Nación cumple 30 años. Es, como se dice, toda una vida. Cuando me pidieron que escribiera este artículo, uní de inmediato el aniversario de la sección con el tema de la nota: la VII Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, que se realizará entre el 20 y el 24 del actual. Y me puse a pensar, entonces, en que la Bienal tiene la mitad de la vida del suplemento, 15 años, por lo que quizá convenía hacer un balance de lo realizado y, también, imaginar perspectivas de lo que vendrá.
Hace 30 años, la sección fue la respuesta a una necesidad: la de dar cuenta a los lectores del diario del desarrollo, en la Argentina y en el mundo, de una de las actividades más antiguas de la humanidad y la más ligada a la existencia del hombre. La década del sesenta presenció, aquí y en todas partes, un verdadero reflorecimiento de la arquitectura. El fenómeno volvería a darse con mayor intensidad en 1983, cuando la sección cumplía 15 años, y terminaba una dictadura nefasta.
Nació, entonces, la Bienal -cuya primera edición se realizó en 1985-, también para dar respuesta a una necesidad: la de reunir en Buenos Aires, físicamente -si se acepta el término-, a los arquitectos del mundo con los de la Argentina, sumando a la letra impresa de diarios y revistas especializados la voz actuante de los protagonistas.
Que la respuesta era indispensable y que resultó oportuna y valedera, lo demuestra el eco alcanzado por la Bienal desde su comienzo, un eco que las sucesivas ediciones no hicieron sino acrecentar (1987, 1989, 1991, 1993, 1995 y la Pre Bienal, celebrada en 1997). Un total de más de trescientos significativos arquitectos y más de cien pensadores y críticos del exterior han venido a Buenos Aires; algunos de ellos, dos y tres veces.
Ahora, de nuevo, arquitectos, teóricos y críticos llegarán a Buenos Aires para hablarnos de sus obras y escuchar a los colegas locales hablar de las suyas. He dicho alguna vez que la Bienal es un lugar de encuentros y de intercambios humanos -como la arquitectura-, pues nada supera ni ha de superar la comunicación directa, a pesar de las redes informáticas y los bancos de datos. ¿Qué ha de esperarse de la Bienal en el futuro? Que el lugar de encuentros y de intercambios sea cada vez más amplio y más certero. Porque, en rigor, la Bienal ya no pertenece a sus organizadores -que, por cierto, no son eternos- sino a la Argentina por medio de de Buenos Aires, y a la arquitectura y el urbanismo mediante sus creadores y pensadores.
El autor es director del MNBA y de la Bienal BA/98.


